Sin nombre. Sin verdad. Sin saber. La narración en Para una tumba sin nombre

Barral, Manuela
General

Este trabajo propone una lectura sobre Para una tumba sin nombre de Juan Carlos Onetti atendiendo a la tensión entre referencia y autorreferencia, en el marco de la crisis de la representación realista. ¿Cómo se representa cuando desaparece la confianza ilimitada en las convenciones del realismo y en la capacidad de mímesis del lenguaje? Desde el título, Para una tumba sin nombre propone una ley narrativa: “sin nombre” significa sin referente. Al apartarse de la referencia, el texto se autonomiza: el texto habla del texto. Esto se desarrolla cuando los personajes Díaz Grey, Jorge Malabia, Tito y Godoy cuentan su percepción literaria. Todos cuentan, y también todos juzgan cómo el otro cuenta. Estas interpretaciones de los personajes abren una grieta por donde ingresa la autorreferencia. Al mismo tiempo, el texto coquetea con la referencia, pero para señalar que el mundo ficcional no depende del mundo real, porque es el texto el que construye su mundo. Abandonado el referente, la literatura de Onetti reclama autonomía. La narración cuenta cómo se cuenta; el texto pone en escena las elecciones constructivas y la literatura deviene referente. En el origen de la literatura, está la literatura. Esto se reafirma en la obra en varios movimientos que gestan una recurrencia textual, en donde una versión lleva a otra versión y la literatura toma la forma de cadena de versiones. Otra forma que encuentra el texto para auto señalarse es la desconfianza. La desconfianza, la mentira y el no saber insisten en el texto, trazando un vínculo entre estos elementos y narración. Díaz Grey escribe porque no sabe. Para una tumba sin nombre establece una relación productiva entre desconocimiento y escritura. Si hay un punto vacío, si no se sabe, hay narración.