Ni moda, ni dogma, ni copia: el “verdadero realismo” según Raúl González Tuñón

Alle, María Fernanda
General

Este trabajo se propone analizar dos momentos concretos de las reflexiones de Raúl González Tuñón en torno al realismo: el primero, el diario que escribe al regreso de su primer viaje por los países socialistas, Todos los hombres del mundo son hermanos, de 1954; el segundo, una crónica publicada en Cuadernos de cultura en 1955, titulada “Crónica del creador de Don Segundo Sombra”. Si en el primer caso González Tuñón emprende una defensa del arte soviético e intenta pensar, a partir de ese modelo, un posible camino para el arte en los países capitalistas; en el segundo, en cambio, polemiza con Roberto Salama acerca del significado de la obra de Güiraldes, conmoviendo las bases de las reflexiones más habituales centradas en las relaciones entre arte y política desde el punto de vista partidario. A partir de esta polémica, González Tuñón intenta construir una alternativa frente al dogma del realismo socialista que defendía, sin embargo, apenas un año antes. Para pensar este viraje en sus ideas acerca del realismo en el arte es necesario considerar el lugar de González Tuñón en el campo intelectual de la izquierda en los años 60: entre la ortodoxia estalinista, aún imperante en el PCA, y los nuevos grupos intelectuales que comienzan a impugnar esos dogmas, para proponer caminos estéticos y políticos alternativos.