Malas referencias, malos referentes: la figura de Sila en De Lege Agraria 3

Cattán, Florencia
Cicerón – De Lege Agraria – Sila
General

El cónsul y dictador Lucio Cornelio Sila es una de las figuras emblemáticas de la política de la Roma Republicana. Su gobierno, partidario de los optimates y caracterizado por el ejercicio de la proscripción y por la llevada a cabo de cruentas y violentas jornadas (May:2002), es recordado por obrar en pos de la restauración y el aumento del poder del senado y por los enfrentamientos con tribunos y proletarios. Así pues, Sila se constituye como uno de los principales referentes de la oligarquía romana y, por extensión, como un enemigo de la plebs. Este personaje se hace presente de manera sostenida en la tercera y última oratio de De lege agraria, pronunciada en asamblea pocos días después de haber emitido la segunda. En esta oportunidad, Cicerón intenta persuadir a su auditorio de las pocas bondades de la ley agraria propuesta por el tribuno de la plebe Publio Servio Rulo mas, a diferencia de las otras dos orationes, el orator tiene que defenderse de una serie de acusaciones de los tribunos, que vinculan su falta de apego hacia esta ley con una presunta simpatía por Sila y por las medidas efectuadas por él (3.1.1.1-4; 1.3.16-9; etc.). Para ello, Cicerón tomará al mismo Sila y, tras enfatizar sus cualidades tiránicas, se distanciará de éste, para vincularlo luego con Rulo. En este orden de cosas, nos proponemos establecer un recorrido por De lege agraria 3 a fin de explorar el tratamiento que allí recibe la figura de Sila y de demostrar que el orator, actuando frente al populus, toma a este político como un ícono adverso a los intereses de su auditorio, separándose del mismo y relacionándolo con Rulo, a fin de desprestigiar a su oponente y a su ley y, también, para justificar así Cicerón su conducta.