Impersonalidad y temporalidad artística en Muerte en Venecia de Thomas Mann, Por el camino de Swann de Marcel Proust y La hora de la estrella de Clarice Lispector

Mosquera, Mariano Ernesto
General

En Muerte en Venecia, de Thomas Mann, Por el camino de Swann, de Marcel Proust, y La hora de la estrella, de Clarice Lispector, se observan distintas resoluciones a equivalentes fuerzas asubjetivas que recorren a las figuras de artista. En el texto de Mann, Bildungsroman fallida, Aschenbach, escritor canonizado cuya figura replicaba a la del artista según el paradigma humanista (dominio de sí, disciplina creadora), no puede comerciar con aquel deseo que lo posesiona y, finalmente, muere. La metáfora económica es útil. Aschenbach no puede capitalizar ningún conocimiento en el flujo del devenir en el que se ve inmerso. El deseo es, entonces, un límite, y deja a la obra y a la escritura en el pasado. En la novela de Proust, esto se resuelve de otra forma. El narrador es también el sujeto de una formación, pero una formación exitosa. La figura de artista que se construye es aquella que sólo funciona, sólo es productiva, sólo encuentra “verdades profundas” y nuevas líneas de aprendizaje en la aceptación de las fuerzas involuntarias que violentan su pensamiento. La potencia asubjetiva se configura como condición de una escritura y una obra que son pensadas en futuro. Por último, en la novela de Clarice Lispector la potencia de lo impersonal es acogida como progresivo despojamiento y empobrecimiento del artista, como renuncia a la literatura, a la retórica y a la lengua mayor. La extenuación de la literatura autorreflexiva derivará en una escritura del puro presente, del “instante-já”. Escritura de pasado, escritura de futuro y escritura de presente: bajo estas tres figuras se puede pensar la problemática de la temporalidad artística en Mann, Proust y Lispector.