El espacio del café en el tango: una zona confesional

Debussy, Pablo
General

Nuestro trabajo se propone estudiar el espacio del café en el tango, mediante el análisis de diferentes letras de canciones. El café, el bar, el boliche, el cafetín son distintas denominaciones para un mismo lugar. Los múltiples sinónimos dan cuenta de la frecuencia con la que este escenario aparece retratado en las letras. Como son muchos los tangos que visitan el espacio del café, nuestro criterio para ordenar el análisis se basa en la actitud asumida por la voz enunciadora frente a lo que cuenta. De este modo, tenemos un primer grupo de tangos cuyas letras van dirigidas al bar para homenajearlo, celebrarlo y, a la vez, honrarlo como último bastión de la amistad y como refugio contra la pérdida. Allí pueden nombrarse, por ejemplo, a “Café de los angelitos”, “Cafetín de Buenos Aires”, o “Boliche de cinco esquinas”. Un segundo grupo de letras se encargan de mentar un desamor, mediante una voz que cuenta el abandono que ha sufrido por parte de la mujer amada y se dirige al bar a buscar consuelo entre los amigos y las copas. Podemos mencionar a los tangos como “Nostalgia”, “Amargura”, “Tomo y obligo” o “Destellos”. Finalmente, en el tercer grupo encontramos a los tangos de denuncia, aquellos donde quien canta pone en evidencia a un personaje hipócrita, alguien con códigos morales de dudosa validez. Aquí vale destacar tangos como “Garufa”, “Niño bien” o “Dandy”. El bar se revela como un ágora porteño, sitio de mezcla entre la vida pública y la privada. Todos pueden acceder porque para todos está abierto, y al mismo tiempo las cosas que allí se cuentan o las que suceden son de índole estrictamente personal.