Arte, literatura y crítica en el ensayo documental: la idea destinada a la luz

Gabrieloni, Ana Lía
General

La anécdota es conocida: Maurice Nadeau propuso que, de haber vivido en el siglo XX, René Descartes habría escrito el Discours de la Méthode como una novela. Alexandre Astruc llegó más lejos al afirmar que Descartes habría preferido “escribir” sus pensamientos en el encierro de su estudio, utilizando una cámara de 16 mm y una película. El programa de la caméra-stylo de Astruc resumió de forma manifiesta la superposición entre lenguajes y géneros que originó el surgimiento de la fotografía y el desarrollo expansivo del cine a lo largo del siglo pasado: los “pensamientos” de escritores y artistas pasaron a contar con un horizonte de proyección visual inabarcable. En dicho horizonte destaca, por el espesor que le confiere una elaborada combinación entre imaginería, texto y sonido, el ensayo documental. La relevancia del ensayo documental en la cultura contemporánea obedece a las correspondencias que el mismo mantiene con el carácter eminentemente visual de esta última. Pero, si la intuición declarada por algunos poetas sobre la carencia de mitomanía de las imágenes fuera acertada, cabría preguntarse cómo la doble resolución, reflexiva y estética, de una obra audiovisual de esta naturaleza, que comprende todos los componentes del ensayo, incluidos sin duda los literarios, resulta en un documental, esto es, un documento de cultura. Estas ideas se reconsiderarán en torno a dos cortometrajes documentales, seleccionados en función de indagar las correspondencias entre el origen francés del género y su manifestación en nuestro país.